Para conseguir enviar estos datos, es necesario que se fragmenten en pequeñas fracciones, lo cual es denominado “Conmutación de paquetes”. Gracias a ello se evita que los datos se superpongan, contando cada uno de estos paquetes con una información concreta que será la que permita al propio paquete saber dónde se tiene que dirigir, es decir, a qué ordenadores tienen que acceder.
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